¿Por qué si ya abri mi negocio no vendo? Emprender en América Latina

 

El sueño y la realidad de emprender en América Latina

 

En toda América Latina hay una historia, que se repite.

 

Personas valientes deciden cambiar su destino, abrir un negocio y demostrar que pueden salir adelante por sí mismas.

 

- Juanita, en Veracruz, empezó a vender pasteles

 

- Mario, en Cusco, abrió una tlapalería con sus ahorros

 

- Claudia, en Medellín, instaló un pequeño puesto de ropa usada.

 

Todos tenían algo en común: ilusión, esfuerzo y esperanza.

 

Pero también compartían una frustración: el negocio no vendía como esperaban.

 

Emprender en América Latina es mucho más que abrir las puertas de un negocio; es abrir un camino lleno de desafíos que nadie enseña a recorrer.

 

 

 

Los datos que no se pueden ignorar

 

Los Datos de la Organización Internacional del Trabajo - 2024

 

- En América Latina, más del 60 % de los nuevos emprendimientos cierran antes de dos años (CEPAL, 2024).

 

- El 70 % de los microemprendedores inicia sin capacitación formal (Banco Mundial, 2024).

 

- Solo una de cada cuatro PYMEs logra aumentar sus ventas en el segundo año.

 

- Las MiPYMEs representan el 99,5 % del tejido empresarial latino y aportan más del 40 % del PIB regional (OCDE, 2024).

 

La región depende del emprendimiento, pero la falta de acompañamiento y conocimiento técnico condena a miles de negocios a morir prematuramente.

 

 

 

 

Radiográfica de emprender en América Latina

 

 

De acuerdo a los datos recopilados del año 2024, de diferentes fuentes sobre el emprendimiento en América Latina:, cada país muestra una cara distinta, pero la historia es la misma:  el emprendedor latino trabaja mucho, vende poco y aprende tarde.

 

 

- México: 7 de cada 10 negocios nuevos son informales - INEGI

 

 

- Colombia: solo el 26% de los microemprendedores accede a formación técnica - DANE

 

 

- Chile: liderar con un 40% de los emprendimiento formal - GEM Chile

 

 

- Argentina: el 60% de las PYMEs reporta falta de crédito - Ministerio de Producción

 

 

- Perú: más de 50% de los emprendimientos son liderados por mujeres - INEI

 

 

 

El error más común: Creer que abrir es vender - Un negocio sin estrategia es como una semilla sin agua: tiene potencial, pero no futuro.

 

- Juanita creyó que bastaba con publicar fotos en Facebook

 

 

- Mario pensó que su tlapalería se llenaría sola

 

 

- Claudia imprimió volantes, pero nadie llamo.

 

 

No se equivocaron en su intención, sino en su estrategia

 

Emprender en América Latina no se trata solo de ofrecer un producto, sino de aprender a posicionarlo, medirlo y adaptarlo.

 

 


Tres Historía que le explican mejor que cualquier teoría

 

 

 

1. Juanita: el valor de escuchar - "Descubrí que vender no es vender más, sino vender con sentido" - 

Una cliente le pidió pasteles sin azúcar.

Esta frase cambio su rumbo. Tomó un curso de repostería saludable y creó un nuevo nicho: postres para personas con diabetes.

Hoy el 70% de sus pedidos provienen de ese segmento.

 

2. Mario: vender sin depender de las redes - "No necesitaba más productos, necesitaba entender a mi gente"

Mario publicaba oferta en Facebook, peros sus clientes eran vecinos que ni siquiera usaban la aplicación. Con ayuda de un taller, aprendió a mandar catálogos por Whatsapp, ofrecer descuentos por recomendación y usar carteles físicos en su colonia.

Duplico sus ventas en seis meses

 

 

3. Claudia: entender los números- "Cuando entendí mis números, entendí mi negocio"

En un curso básico de finanzas, aprendió a separar utilidades, registrar ingresos y planificar reinversión.

Dejo de vender por intuición y comenzó a tomar decisiones informadas.

 

 


El papel invisible del acompañamiento de emprender en América Latina

 

Estas tres historias tienen algo en común: alguien caminó con ellas.

 

Tuvieron seguimiento, acompañamiento y comunidad

 

Según el BID (2023), los emprendimientos que reciben acompañamiento durante los primeros 24 meses reducen su tasa de fracaso del 60 % al 25 %.

 

El problema no es la falta de programas; es que muchos terminan justo cuando el emprendedor empieza a necesitarlos.

 

La mayoría de los apoyos en la región son programas piloto que enseñan, pero no permanecen.

 

Los primeros dos años son decisivos: ahí se define si el negocio sobrevive o se apaga.

 

Sin guía, sin acompañamientos y sin comunidad, los sueños se desvanecen.

 

 

 

 

La Ilusión de los bazares y ferias: entre la visibilidad y el desgaste

 

En los últimos años, las ferias, expos y bazares se han convertido en una tendencia en casi todas las ciudades de América Latina.

 

Cada fin de semana, decenas de mujeres y jóvenes emprendedores preparan mesas, imprimen volantes, decoran stands y pagan una cuota por participar.

 

La promesa es la misma: “vas a darte a conocer, vas a vender, vas a posicionar tu marca.”

 

Pero la realidad es otra.

 

Según la CEPAL (2023), más del 65 % de los emprendedores que participan en ferias locales no logra cubrir los costos del evento, y solo el 12 % logra ventas sostenidas después.

 

La mayoría asiste sin estrategia: no analizan el lugar, el tipo de público, la competencia ni el retorno de inversión.

 

Muchos terminan perdiendo más dinero del que ganan.

 

Y aunque suelen decir “fui a hacer marca”, la verdad es que una marca no se construye con presencia, sino con propósito, diferenciación y constancia.

 

Una marca que no comunica su valor ni sabe a quién le habla es como un cartel bonito en medio del ruido: visible, pero irrelevante.

 

Esto no significa que las ferias sean malas.

 

Pueden ser útiles si se integran en una estrategia de venta planificada:

 

- Si conoces al público del evento,

 

- si llevas productos adecuados al entorno,

 

- si tienes materiales de promoción que generen seguimiento (como códigos QR o bases de datos de contactos),

 

- y si evalúas tus resultados después.

 

El problema no está en asistir, sino en pensar que asistir equivale a crecer.

 

Muchos emprendedores —sobre todo mujeres que están comenzando a emprender en América Latina— terminan sintiéndose frustradas porque “no vendieron”, cuando en realidad nadie les enseñó a medir, posicionar o capitalizar esa experiencia.

 

Por eso, la formación y el acompañamiento son tan necesarios:

 

no para decirles “no vayas”, sino para ayudarles a saber por qué vas, qué esperas obtener y cómo hacer que cada esfuerzo te acerque a tu propósito.

 

 

Acompañar pata transformar - "En comunidades donde se aplica este modelo, el 74 % de los negocios sigue activo después de tres años."

Por eso, emprender en América Latina debe dejar de ser un acto solitario y convertirse en un proceso acompañado.

 

En toda la región, surgen iniciativas que entienden que la clave no está solo en capacitar, sino en acompañar a las personas en su crecimiento real.

 

El acompañamiento continuo significa:

 

- fortalecer habilidades técnicas y digitales,

 

- ofrecer asesoría para formalizar,

 

- construir redes entre emprendedores,

 

- y mantener contacto durante los primeros años.

 

Eso se traduce en empleo, dignidad y estabilidad.

 

 

 

Aliados que acompañan, no que observan.

 

Fortalecer el ecosistema para emprender en América Latina exige colaboración.

 

Ni los gobiernos, ni las empresas, ni las fundaciones pueden hacerlo solos.

 

Las políticas públicas abren camino, pero el cambio real ocurre cuando los programas no terminan al entregar un apoyo, sino cuando acompañan a las personas hasta consolidarse.

 

Cada peso invertido en acompañamientos puede multiplicar por cuatro el ingreso familiar y duplicar la generación de empleo local (BID, 2024).

 

El desafío no es crear más programas, sino mantener vivos los que funcionan.

 

Las organizaciones que permanecen cerca del emprendedor son las que realmente convierten cifras en historias de vida.

 

En Impulso LATAM creemos que emprender en América Latina no debería ser un salto al vacío, sino un proceso acompañado con empatía y constancia.

 

Nuestra diferencia no está en una metodología secreta, sino en cómo miramos y caminamos junto a las personas:

 

- No capacitamos para sobrevivir, acompañamos para crecer.

 

- No medimos solo resultados económicos, sino bienestar y estabilidad.

 

- No damos respuestas rápidas, construimos confianza duradera.

 

Cada taller, cada historia y cada encuentro se convierte en parte de algo más grande: una red latinoamericana donde aprender, cerrar y compartir son el verdadero motor del desarrollo él 

 

 

 

Construir futuro acompañado de emprender en América Latina

 

Emprender en América Latina es un acto de esperanza.

Pero la esperanza sin guía se desgasta y los sueños sin acompañamiento se apagan.

 

El verdadero reto de nuestra región no es crear más emprendedores, sino acompañarlos mejor.

 

Los gobiernos, las empresas y las fundaciones que trabajan juntas para mantener procesos sostenidos son las que cambian destinos.

 

Las ideas cambian vidas cuando no mueren solas.

 

Y ahí radica el propósito: creer en las personas, acompañarlas en sus primeros pasos y seguir junto a ellas mientras crecen.

 

Porque el desarrollo no se logra solo con abrir negocios, sino con acompañarlos a florecer.

 

Así, una persona capacitada deja de ser una historia aislada para convertirse en parte de un movimiento que une conocimiento, trabajo y esperanza en toda América Latina.

 

 

 

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Acércate con nosotros

 

“Fortalezcamos las capacidades de quienes sostienen nuestras economías: mujeres, jóvenes y familias que hacen del emprendimiento un camino hacia el trabajo digno y la estabilidad.”