Hidrógeno Verde: Qué Es, Por Qué América Latina lo Necesita y Cómo Impulsar Proyectos Reales

 

América Latina tiene el sol y el viento. Lo que le falta son los proyectos

 

Hay una conversación que se repite cada vez más en foros de energía, en universidades y en reuniones de gobiernos de toda América Latina. Alguien dice: "Tenemos el mejor recurso solar del mundo, tenemos viento como pocos países, tenemos agua. ¿Por qué seguimos comprando combustibles fósiles afuera?"

 

 

 

Esa pregunta tiene una respuesta técnica y una respuesta real. La respuesta técnica es que la región tiene, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), algunas de las condiciones naturales más competitivas del planeta para producir hidrógeno verde. La respuesta real es que tener el recurso no es lo mismo que tener el proyecto, y ahí es exactamente donde está el problema que este artículo quiere poner sobre la mesa.

 

En Fundación Impulso LATAM trabajamos todos los días conectando proyectos con potencial de impacto a financiamiento, cadenas de valor y programas en México, Colombia, Ecuador, Costa Rica y Panamá. El hidrógeno verde es una de las áreas donde vemos más necesidad y, al mismo tiempo, más oportunidad desaprovechada. Este artículo explica qué es, por qué la región lo necesita con urgencia y qué estamos haciendo para ayudar a que estos proyectos se desarrollen.

 

 

¿Qué es el hidrógeno verde, explicado sin tecnicismos?

 

 

¿Podrías olvidarte por un momento de la palabra “electrólisis” y pensar en algo más sencillo: el agua está hecha de hidrógeno y oxígeno? Si le aplicas electricidad al agua, puedes separar esos dos elementos. Ese hidrógeno que se separa se puede guardar, transportar y usar después como combustible.

 

La parte que lo hace "verde" es de dónde sale esa electricidad. Si la electricidad viene de paneles solares o de turbinas eólicas, el proceso completo no genera contaminación, no emite gases de efecto invernadero y lo único que libera al usarse es vapor de agua. Por eso se le llama hidrógeno verde, para diferenciarlo del hidrógeno gris, que se produce con gas natural y sí contamina, y del hidrógeno azul, que también parte de combustibles fósiles, pero captura parte de las emisiones.

 

No es una tecnología futurista ni experimental. Es electricidad limpia convertida en un combustible que se puede almacenar y mover, algo que la electricidad sola no puede hacer fácilmente.

 

 

¿Para qué sirve realmente el hidrógeno verde?

 

 

Aquí está la parte que la mayoría de los artículos técnicos no explican bien: el hidrógeno verde no compite con los paneles solares ni con los carros eléctricos; los complementa donde ellos no llegan.

 

 

Hay industrias que necesitan calor muy alto para operar, como el acero o el cemento, y ahí una batería no sirve. Hay transporte de carga pesada, barcos y camiones de largas distancias, donde cargar una batería tomaría demasiado tiempo o pesaría mucho. Y hay un problema que casi nadie menciona: la energía solar y eólica se genera cuando hay sol o viento, no necesariamente cuando se necesita. El hidrógeno verde permite guardar esa energía y usarla después, en la industria pesada, en el transporte que hoy depende de combustibles fósiles, o exportarla a países que no tienen el mismo recurso natural que tiene América Latina.

 

 

Esa combinación, sol y viento en abundancia más una forma de guardar y exportar esa energía, es exactamente la ventaja que tiene la región y que todavía no está aprovechando al ritmo que podría.

 

 

 

El potencial de América Latina no es opinión, es geografía

 

 

No hace falta exagerar el potencial de la región; los datos ya lo hacen por sí solos.

 

 

Costa Rica genera aproximadamente el 98% de su electricidad con fuentes renovables, según reportes del Instituto Costarricense de Electricidad, una de las matrices eléctricas más limpias del mundo. Chile tiene en el desierto de Atacama uno de los niveles de radiación solar más altos del planeta y en la Patagonia se registran vientos casi constantes, esas características llevaron al país a lanzar en 2020 su Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, con el objetivo de producir el hidrógeno verde más económico del mundo antes de 2030. Brasil impulsa en el Complejo Portuario de Pecém, en Ceará, uno de los polos de proyectos de hidrógeno y amoníaco verde más grandes de la región, pensado para exportación. Colombia avanza con pilotos industriales en su sector energético y petrolero, y varios países más ya tienen hojas de ruta nacionales en distintas etapas.

 

 

Organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) coinciden en algo: la región tiene el recurso natural para convertirse en un actor relevante del hidrógeno verde global. El recurso está. Lo que falta es lo que viene después del recurso.

 

 

 

Los 4 problemas reales que enfrentan los proyectos de hidrógeno verde en la región

 

 

Antes de hablar de soluciones, hay que ser honestos sobre dónde está el freno, porque no es la falta de sol ni de viento.

 

Problema 1: Los proyectos no encuentran financiamiento a la medida de su etapa.

 

Un proyecto de hidrógeno verde requiere de una inversión considerable antes de generar un solo ingreso; es en esa etapa de planeación en donde desarrolladores con la idea correcta y el conocimiento técnico correctos se quedan estancados porque no encuentran quién pueda financiar sus proyectos.

 

 

Problema 2: Falta conexión entre quien desarrolla el proyecto y quien puede impulsarlo.

 

Hay ingenieros, universidades, cooperativas energéticas y desarrolladores con proyectos serios que no tienen la red de contactos ni el puente institucional para llegar a fondos, empresas o gobiernos que sí están buscando dónde invertir en energía limpia.

 

 

Problema 3: No existe suficiente visibilidad de qué proyectos ya están en marcha.

Cuando un proyecto no alcanza a ser visible, no atrae inversión, no atrea talento y tampoco aliados. Esta realidad la viven muchas iniciativas con potencial en la región; simplemente no logran ser conocidas y reconocidas fuera de su círculo local porque les falta proyección.

 

 

Problema 4: El marco regulatorio avanza más lento que la tecnología.

 

En varios países de la región las reglas específicas para el hidrógeno verde, permisos, incentivos, estándares de exportación, todavía están en construcción, lo que genera incertidumbre para quien quiere desarrollar un proyecto a mediano y largo plazo.

 

 

Estos cuatro problemas tienen algo en común: ninguno se resuelve con más sol ni con más viento. Se resuelven con acompañamiento, con conexiones y con acceso a financiamiento, que es exactamente donde una fundación como la nuestra puede aportar.

 

 

 


 

Casos que muestran hacia dónde va la región

ch chile

La estrategia que otros países están copiando

Chile fue el primer país de América Latina en publicar una estrategia nacional de hidrógeno verde, en 2020, y hoy tiene proyectos en distintas etapas en Magallanes y Antofagasta, pensados tanto para consumo interno como para exportación hacia Asia y Europa. Su apuesta no fue esperar a tener toda la infraestructura resuelta, fue publicar una hoja de ruta clara y empezar a atraer inversión con reglas conocidas.

 

 

Primer país de América Latina en publicar una estrategia nacional de hidrógeno verde.

BR BRASIL

Un polo industrial pensado desde cero para exportar

En el estado de Ceará, el Complejo de Pecém se ha convertido en uno de los puntos de mayor interés para desarrolladores internacionales de hidrógeno y amoníaco verde en la región, aprovechando el puerto, el viento constante y el respaldo de política pública estatal enfocado en atraer estas inversiones.

El Complejo de Pecém se ha convertido en uno de los puntos de mayor interés para desarrolladores internacionales.

cr Costa Rica

La matriz eléctrica que ya está lista

Con una electricidad que ya es casi completamente renovable, Costa Rica tiene una ventaja poco común: no necesita empezar por descarbonizar su red eléctrica; puede enfocar sus esfuerzos directamente en usar esa energía limpia para producir hidrógeno destinado a transporte pesado e industria.

 

 

La lección para el resto de la región: ningún país empezó con todos los problemas resueltos. Empezaron con una estrategia clara, proyectos concretos y la voluntad de conectar a quienes tenían el conocimiento técnico con quienes tenían el capital para impulsarlo.

 

 

Costa Rica con una electricidad ya casi completamente renovable.

 

 

 


 

Un ejercicio simple si tienes o conoces un proyecto de hidrógeno verde

 

No necesitas ser un experto en energía para saber si vale la pena postular un proyecto. Responde estas preguntas con honestidad:

 

Paso 1. ¿En tu proyecto se identifica con claridad el recurso natural que se va a utilizar: sol, viento o agua; así como la región específica en donde se llevará a cabo?

 

Paso 2. ¿Se tiene claridad sobre en qué etapa se encuentra tu proyecto: idea, estudio de factibilidad, piloto o escalamiento?

 

Paso 3. ¿Has buscado financiamiento y te has encontrado con que los fondos disponibles no encajan con la etapa en la que está tu proyecto?

 

Paso 4. ¿Tu proyecto podría beneficiarse de estar conectado a una red de aliados, empresas o instituciones que ya están buscando dónde invertir en energía limpia en la región?

 

 

Si respondiste que sí a la mayoría de estas preguntas, tu proyecto es exactamente el tipo de iniciativa que buscamos conocer.

 

 

 

No hace falta más sol no más viento, hace falta un puente

 

El hidrógeno verde no va a resolver solo, por su propia existencia, la transición energética de América Latina. Lo que puede cambiar el ritmo de esa transición son los proyectos concretos que logran pasar de la idea al desarrollo real, y eso pasa casi siempre por lo mismo: encontrar el financiamiento correcto y las alianzas correctas en el momento correcto.

 

En Fundación Impulso LATAM buscamos identificar proyectos de energía, como el hidrógeno verde, con potencial real de impacto en la región, para conectarlos con programas, financiamiento y cadenas de valor que les permitan avanzar. No sustituimos el conocimiento técnico de quien desarrolla el proyecto, ayudamos a construir el puente que ese proyecto necesita para crecer.

 

 

Si tienes un proyecto de hidrógeno verde, de energía renovable o de cualquier iniciativa sostenible con potencial de escalar en América Latina, queremos conocerlo.

 

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